30 años sin Luca, ese pelado inexplicable

Los 80´s en la Argentina estuvieron cargados de novedades, no podemos decir que corrían los años 80 porque mas bien andabamos a los tropezones recién salidos de la dictadura cívico militar mas cruenta que viviera la historia de nuestro país hasta ese momento. Quienes transitábamos la adolescencia nos debatíamos entre el bajón heredado y la inmensa necesidad de saber que se hacía con esta novedosa libertad de la que nada sabíamos. Crecimos con Videla.

La escena musical estaba saturada de novedades, entre la cantidad de material al que no habíamos tenido acceso por los años de la prohibición que incluían desde rock sinfónico británico hasta la vuelta de nuestros principales referentes culturales en todos los géneros. Spinetta, Charly, Soda Stereo y hasta Piero o Porchetto eran quienes llenaban los estadios y de pronto entro él, eran ellos, pero la mística, el carisma, y su negada celebridad lo pusieron en el mapa del under -que él desconocía- como una individualidad abrumadora, donde el resto se veía al menos desenfocado. Luca Prodan.

Ver a Luca fue profundamente conmovedor, en el entendimiento que estaba asistiendo a un evento que no estaba establecido, que el punk no nos pertenecía como movimiento pero que existía una necesidad de experimentar, de salir de los placards donde estuviéramos sitiados y por sobre todas las cosas porque en un concierto de Sumo todo estaba permitido. Pelado inexplicable cuando todos dejaban sus cabellos largos luego del exigente corte milicoide que era norma de la época en escuelas públicas como privadas para ellos y la búsqueda de una estética propia sin hombreras ni spray para ellas.

Se nos fue pronto, demasiado, lo vi grande, pensaba que era un veterano muy copado pero solo tenía 34 y un hígado destrozado porque huyó de las garras de la heroína pero cayó cómodamente en los largos brazos de la ginebra.

No me da para la nostalgia, fue lo que debió ser, me dejo la cabeza revuelta, y la inmensa posibilidad de permitirme siempre escuchar, leer, ver, sentir algo que desconozco, le debo los años de locura y la imperiosa necesidad de exigir mi libertad de ser.

Pasaron 30, casi tantos años como su corta vida y es definitivamente un caníbal, así que aquí nuestro humilde homenaje, al pelado Luca, salud!

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