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IoT: entre la ternura y la malicia

Mucho se discute en estos tiempos sobre el uso que dan a los datos personales las grandes empresas de comunicación. Mientra tanto, Google busca mantener conectadas no ya sólo a las personas sino también a los objetos, lo que le reditúa mayores datos de uso, consumos y estilo de vida.

En un análisis superficial resulta difícil encontrarle un punto negativo si esto nos permitirá controlar con el celular aparatos tales las luces de la casa o la alarma. Una observación más profunda seguramente revelará los planes diabólicos del mega buscador, pero eso lo dejaremos para otro día. La noticia ahora es que la compañía adquirió en 50 millones de dólares la plataforma Xively, especializada en soluciones de Internet of Things (IoT) para empresas. Esta adquisición apunta al mercado de los Smart Homes (casas inteligentes), aunque entre sus clientes hay industrias dedicadas a la tecnología en agricultura, transporte y construcción, entre otras.

Todos, desde 2001 Odisea del espacio hasta Volver al futuro, hemos soñado con manejar autos que vuelan, poder teletransportarnos o tener un  robot que haga el trabajo sucio, pero nunca imaginamos ponerle un chip a nuestra mascota para no tener que llenar su plato a cada momento, o poder controlar el termostato del piso radiante para que al llegar a casa tengamos una temperatura adecuada. Incluso, lo que resulta más útil para la vida del planeta, instalar una flota de transformadores de energía inteligentes "que ofrezca una visión en tiempo real de la utilización y prevea la demanda de proveedores de servicios eléctricos", según explican desde Energyworx.

Siempre creímos que los avances tecnológicos nos llevarían por ese camino y sabemos que Google agiliza todos los procesos, por lo que la adquisición de la nueva plataforma nos hace suponer que apuesta muchas fichas al desarrollo de la Internet de las cosas.