¿Qué onda con el algoritmo de Facebook?

Desde hace un tiempo cientos de posteos de nuestros amigos en Facebook replican una publicación en la que invitan a sus contactos más cercanos a dejar un comentario con el fin de mantener viva la comunicación en la red social más utilizada del mundo.

El hecho se presenta como consecuencia de la nueva actualización que la empresa de Mark Zuckerberg lanzó a comienzos de 2018 y que, según las propias palabras del programador, busca “mejorar la experiencia personal” de los usuarios. La decisión surgió como resultado de dos realidades que afectan directamente a la reputación de la red. En primer lugar, la cada vez mayor migración de usuarios (sobre todo los más jóvenes) hacia otras plataformas similares (preferentemente Instagram) y el duro golpe a la credibilidad de la red social que significaron los escándalos por las fake news y sus consecuentes denuncias que embarraron a algunos de los territorios políticos más importantes de la aldea global. “Tenemos mucho que hacer. Tanto para proteger nuestra comunidad contra el acoso y el odio, como de las interferencias de países. Queremos que el tiempo en Facebook esté bien empleado” dijo Zuckerberg en su momento para anunciar los cambios que incluyeron una específica intención de descomprimir la publicidad de las pantallas de inicio de los usuarios.

Según la información publicada desde los círculos centrales del análisis del mundo digital, desde este 2018 Facebook continuará haciendo lo que siempre hizo: priorizando a aquellos posteos que generaran más comentarios para priorizar la muestra en el inicio de sesión. A partir de ahora tendrán prioridad los emisores, discriminando negativamente a las marcas y las empresas. Allí se esconde el secreto de las publicaciones que vemos en los muros de nuestras amistades pidiendo “dejar un comentario” en determinado posteo. Ojo, el truco tiene dos defectos. Por un lado, la actualización del mismo. De nada sirve que hoy pueda recibir cientos de comentarios si con el correr de los días publicaré contenido marginal y con pocas reacciones. Por el otro, hay que tener en claro que Facebook seguriá controlando absolutamente todo y desde las oficinas que administran la red ya han anticipado que priorizarán las publicaciones genuinas y no aquellas que soliciten expresamente una reacción por parte del resto de los usuarios.

Sin duda, los principales damnificados de este nuevo algoritmo no son las personas que tienen la opción de buscar el contenido de aquellos que estén interesando/as en seguir sino que además pueden ordenar medianamente sus prioridades interactuando con esas publicaciones y escogiendo la opción “Ver primero”. El desafío central lo tienen aquellas empresas pequeñas que habían encontrado en la red social un excelente modo de comunicar y difundir sus contenidos a la par de los gigantes del mercado que solían acapara absolutamente todo en los tiempos previos a la comunicación digital.

Obviamente que para ellas también hay tips que se recomiendan para no perder terreno (e incluso ganarlo en medio de la desorientación general) en términos de alcance. Seguirá siendo una buena estrategia escoger los momentos exactos del día donde se identifiquen las mejores performances de las publicaciones (esto requiere un trabajo pormenorizado de estrategia que arrojará diferentes resultados según cada caso); la forma en que se eligen los modos y las palabras para comunicar seguirán teniendo una importancia superlativa en el atractivo de cada uno de los posteos (la información clara se impone ante un mundo de imprecisiones). La imagen continuará imponiéndose en materia de contenido por lo que siempre se recomienda el uso de varias imágenes y un mejor desarrollo de la última estrella de mundo Zuckerberg: el Facebook Live.

¿Y entonces?
Facebook continuará funcionando como hasta ahora, solamente que los cambios se notarán de un modo más claro en aquellos usuarios que tradicionalmente interactúen con sus contactos. Las empresas comenzarán a tener menos protagonismo en tanto y en cuanto las personas no realicen acciones que las ubique dentro de su rango de interés y se priorizarán las páginas seguras y los "contenidos locales". Ahora bien, seguramente será el momento de volver a preguntarnos con quiénes interactuamos en las redes e intentar diagnosticar si el problema es el algoritmo o efectivamente somos nosotros quienes le pedimos a Facebook que nos muestre cosas que ni nosotros mismos buscamos en nuestra experiencia cotidiana con la red.

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