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A los 70 años, murió Elvira Ceballos

Elvira Ceballos falleció este viernes 6 de septiembre por la mañana.

Tenía 70 años y desde hacía unos días estaba internado en la Clínica Caraffa por un cuadro de neumonía.

Había nacido en La Falda, un 6 de marzo de 1949 y desde muy pequeña tuvo que lidiar con una enfermedad que le impedía movilizarse con facilidad. Sus huesos frágiles no hicieron mella en su voluntad, su tenaz compromiso y su innata capacidad de emocionar a través de su música, la que la llevó a ocupar algunos de los escenarios más importantes de la Argentina.

Casi que la música acompañó su vida desde los primeros años en en Valle de Punilla, en un hogar donde sonaban tangos, zambas y pasos dobles, en la pista de baile que tenían sus padres. Luego llegó la mudanza a barrio Alberdi, que la abrazo como ciudadana ilustre.

El piano, el instrumento desde el cual se destacó a lo largo de su carrera, llegó a su vida a los 12 años. Antes, tocaba la guitarra. De hecho, compuso y escribió música desde muy pequeña. Según supo contar la misma Elvira, a los 10 años, compuso sus dos primeras zambas y un vals que registró en Sadaic.

Acompañando a artistas del más amplio abanico estético y estilístico, Ceballos se desempeñó a lo largo de su vida como una de las más importantes artistas de la música popular de la historia de Córdoba. En los últimos años de su vida, Raly Barrionuevo revalorizó su figura convirtiéndola en una de sus colaboradoras permanente, en una aliada de hierro para grabaciones y audiciones en las que volvió a recibir el abrazo caluroso de los públicos que la ovacionaron.

Por sus problemas de visión (era ciega), Elvira estudió junto a su hermana en el Instituto Provincial para Ciegos apenas se instaló en Córdoba, promediando la década de 1950. Desde allí, empezó su trabajo docente y un compromiso permanente que la hizo una figura permanente en las barriadas populosas de la ciudad, a donde llegaba para actuar acompañando alguna actividad relacionada con la militancia o para apoyar alguna lucha concreta.

Ese compromiso con la música y la inclusión la llevaron, de hecho, a traducir al Sistema Braille partituras de tango, folclore, jazz y obras del Renacimiento. Así era Elvira, una trabajadora del arte y la cultura. Una artista popular de esas que calan profundo en el sentir popular de un lugar específico y se proyectan a todo el mundo.

“Una Embajadora de Córdoba en el mundo” y “todo un ejemplo de lucha”, dijo el Gobierno de la Provincia al despedirla. Quienes la conocieron, podrán decir mucho más. Llegará el momento, cuando la tristeza se disipe y el recuerdo dulce empiece a despertar una sonrisa.