Dice que Argentina es su patria del corazón y hasta el año pasado su sueño era bailar bajo el cielo celeste y blanco. En Cosquín 2026 pudo cumplirlo en la octava luna de la Próspero Molina.
Es sábado 24, inicio de la última semana de enero y noche de apertura del Festival Nacional de Folklore de Cosquín, una edición que no pasará desapercibida porque, entre otras cosas, Soledad celebrará que hace 30 años revoleó el poncho por primera vez y Milo J agotó las localidades diez días antes de su presentación debut.
El mismo día que el tifón de Arequito el público se reencontrará con un número artístico que ya es tradición: la delegación japonesa en el escenario mayor del folclore.
Pre-Cosquín Japón
Aunque se realiza hace más de medio siglo, sigue llamando la atención que todos los años en Japón más de 180 artistas locales y algunos argentinos, durante tres noches, repasen nuestro cancionero popular, bailen zambas, gatos y chacareras revoleando las boleadoras.
En 1999 se constituyó como sede «pre-cosquín», por tanto el ganador entra en la programación del año siguiente en Argentina. Lógicamente, siempre son proyectos colectivos y casi todos tienen integrantes argentinos residentes en Japón.
En 2026, por primera vez será una representación unipersonal y sin lazos de raíz americana. Izumi Noda, una artista nacida en Nagasaki, cautivó al jurado con su danza, su ejecución en el bombo y sus pases de malambo.
Izumi Noda, la gaucha japonesa
Volvemos al caluroso fin de mes. Las calles de Cosquín están abarrotadas de personas que esperan la apertura de puertas; otras estacionaron sus reposeras en las esquinas para verlo de afuera; en la avenida principal arrancó el Desfile Inaugural con las academias, peñas, instituciones locales, combatientes de Malvinas, una Scola do Samba, comparsas bolivianas y peruanas, murga uruguaya y representantes de varias provincias argentinas.
En un rato, el cura párroco bendecirá el escenario y Jorge Rojas cantará el Himno Nacional, aunque el público aún no lo sabe y muchos sospechan que será Jairo. Es un secreto que se guarda hasta último momento. Luego, lo de siempre: la tradición, el grito de ¡Aquí Cosquín! en la voz de Pipulo Juárez y el ballet oficial con «la huella del canto que nos hermana».
Sin embargo, a tres cuadras de allí, en la Plaza San Martín, la que el resto del año es la principal, Izumi estará con su bombo, el pelo largo recogido y sus pilchas gauchas, para tocar y cantar unas chacareras ante un público transeúnte y ocasional.
Un mundo bombo
En la Feria de artesanías «Augusto Raúl Cortazar» que le da vida al centro coscoíno antes del grito del cantor, llama la atención entre el barullo un repiquetear legüero. Es que los pampeanos de Tumta Percusión improvisaron un escenario callejero con muchos bombos, un teclado, un violín y algunos instrumentos más de percusión, para el taller que dicta Maxi Ojeda, creador del colectivo Mundo Bombo.
En realidad es una clase abierta que también se hizo el año pasado, pero en esta edición el profe Maxi habla de su alumna que aprende a la distancia recibiendo las correcciones por mensajes, «practicando y mejorando».
Nadie lo percibe pero Izumi Noda ya está caminando la plaza, aunque se confunde con los turistas. Acaba de cruzar el océano pacífico y escalar en varias ciudades con el único fin de llegar a Cosquín, subir al escenario y mostrar todo su talento y conocimiento del folclore argentino.
Aire de Japón, brisa criolla
La gaucha oriental cuenta que se enamoró del Malambo en 2019 viendo un show de «Malevo», el conjunto que irrumpió en America´s Got Talent a golpes de taco y boleadoras. Maravillada, comenzó a dibujar a los bailarines, a quienes contacto por redes para regalarles su arte.
Desde chica, Izumi es una apasionada por la danza y el dibujo y desde el contacto virtual con Matías Rivas, integrante de Malevo y responsable de «Tropilla Malambo», pudo congeniar ambas disciplinas. Fue la creadora del actual logotipo de la troupe y, pandemia mediante, tomó clases de por videollamada, animándose incluso a las boleadoras.
En 2022, cuando el mundo comenzaba a retomar su ritmo habitual, viajó a Argentina para perfeccionarse en el baile y la ejecución del bombo y actuar con Tropilla en su ciudad de origen, Lomas de Zamora.
Siempre se vuelve al primer amor
Si bien ese primer viaje fue enriquecedor no fue suficiente y al parecer, con su sonrisa de boca ancha y su reverencia ante cada nueva experiencia, Izumi Noda tiene un espíritu perseverante y un horizonte claro. Desde su arribo a Japón al regreso de las pampas, el objetivo fue subir al Escenario Atahualpa Yupanqui.
En el medio, los intendentes de Cosquín, Raúl Cardinali, y de Kawamata, Ichiji Fujiwara, formalizan el hermanamiento de las ciudades que gobiernan. «Cosquín quiere ser no sólo la capital cultural de Argentina, sino también un faro cultural para el mundo», dijo Cardinali al firmar el convenio de ciudades.
Ambas ciudades están unidas desde 1975., cuando la prefectura de Kawamata junto a Yasumitsu Naganuma y su grupo Norte Japón — entusiastas de la música latinoamericana — organizan un festival de folklore argentino. Cincuenta años despùés, convoca a más de seis mil personas en una población de diez mil habitantes, donde destacan las presencias especiales de Peteco Carbajal y Carolina Peleritti.
Todo se va alineando para que Izumi llegue a la plaza mayor del folklore, con la exigencia previa de ganar el pre-Cosquín de su país, justamente en presencia de Peteco y Peleritti, con quienes entabla una fraternal relación.
Aquí Cosquín
Nuevo flashback y estamos una vez más en la Plaza San Martín de Cosquín en temporada de festivales. Una persona de mediana estatura con ropa oscura y sonrisa permanente irrumpe entre el ocasional público del taller de bombos cuando el profe anuncia que «Izumi ya está con nosotros».
Con la diligencia y energía que seis noches después desplegará en el escenario para llevarse una ovación de pie de toda la plaza, hace una reverencia al público e inmediatamente desenfunda el bombo para dar una muestra gratis de su conocimiento gauchesco.
Mientras la Próspero Molina enciende sus luces, en la otra plaza hay zapateo, sarandeo y grito legüero. Un niño que pide pista invita a Izumi a bailar una chacarera, quien lo hace con la prestancia y el estilo de alguien nacido en la Salamanca. Sobre el acorde final y con un gesto casi imperceptible, lleva sus manos al pecho, cerca del corazón, para agradecer a su ocasional pareja.
Sueño cumplido
En la sexta luna sube a escena, la acompañan amigos músicos de aquí que son anfitriones y compañeros de ruta pero allí también están el indio Froilán, Don Sixto y Musha; como abriendo la noche, borrando fronteras, con su corazón de bombo camina el escenario con el mismísimo Peteco cantando detrás.
Pasa de bailarina a bombista y de ahí a las boleadoras, demostración de destreza que incluye rodilla en tierra y zapateo, el final con stand up ovation y recepción del poncho coscoíno de manos del intendente,
Esta vez la experiencia es completa. Peña en La Europea de Cafrune y Mercedes, estadía en las sierras, un baile entre el público en la Próspero Molina, charla con los Carabajal y los Saavedra, visita al Patio de Froilán González y el reencuentro en San Marcos Sierras con Carolina Peleritti, son sólo algunas de las actividades de Izumi Noda, una gaucha japonesa en tierras argentinas.
*La imagen de portada fue creada con inteligencia artificial en Canva, basada en una foto de Prensa de Aqui Cosquín, como parte de una experiencia de uso de las IA generativas, sin ningún fin de lucro ni distribución de material sin derecho de autor. Podrá ser removida o sustituída por pedido del autor o licenciatario.


