Cuestionar el silencio. Hacia un nuevo debate sobre cultura pública

Maru Cisneros

Maru Cisneros

Integrante del Colectivo Cultura Caníbal
Ante la ausencia del Estado Nacional, la iniciativa #CuestionarElSilencio propone una reforma estructural de las políticas culturales.

La discusión sobre el rol del Estado en la cultura suele quedar atrapada en una dicotomía simplista: ¿es un gasto prescindible o una inversión necesaria? Sin embargo, para Marcela Reartes, licenciada en Ciencias Políticas, gestora cultural y presidenta de SurLab, el verdadero debate es mucho más complejo.

En un contexto de profundo repliegue de las estructuras estatales, Reartes advierte que la gestión de la cultura no puede reducirse a una «industria de eventos» ni a una lógica meramente comercial.

A través de #CuestionarElSilencio propone nuevas estructuras basadas en la evidencia, la profesionalización técnica y el derecho ciudadano a la construcción de sentido, instando a las provincias a asumir un rol protector ante la crisis.

La cultura bajo amenaza

El arte sería una expresión estética aislada sin la política cultural como herramienta de cohesión social, identidad y derecho ciudadano, que hoy se encuentra bajo amenaza por la improvisación y el desfinanciamiento.

A través del dispositivo de consulta ciudadana #CuestionarElSilencio, la gestora busca romper la quietud de un sector que, a su juicio, perdió el músculo de la discusión técnica. La encuesta tiene por objeto la recolección de opiniones y la generación de datos que permitan diseñar políticas innovadoras en un escenario donde el Estado nacional sólo propone un retiro masivo de sus funciones de regulación.

En una charla con Cultura Caníbal, Marcela Reartes desglosa la necesidad de diferenciar industria de derecho a la cultura y advierte sobre los peligros de dejar la gestión pública en manos de quienes no comprenden la especificidad del sector.

Derecho y acceso frente a la lógica del mercado

Uno de los puntos centrales que Reartes sostiene con preocupación es la distinción entre industria del entretenimiento y la cultura como un derecho inalienable «que se dejó de lado». Considera que tanto la ciudadanía como los funcionarios dejaron de discutir la dimensión pública de lo cultural para centrarse casi exclusivamente en la lógica de eventos y masividad.

En este sentido, el rol del Estado resulta insustituible. Reartes enfatiza que el sector privado se mueve con lógicas de ganancia comercial pero el Estado debe «nivelar las contratendencias del mercado». Esto implica intervenir para sostener bienes no comerciales que, aunque no sean masivos, poseen un valor artístico y patrimonial invaluable. La ópera, el ballet, la música electroacústica o las vanguardias artísticas encabezan este punteo.

«El rol del Estado es actuar sobre las fallas del mercado, proteger la diversidad y descentralizar territorialmente», explica, subrayando que la cultura no se agota en el interés gastronómico o turístico de un gran evento. El estado debe fomentar una verdadera democracia cultural que implica fortalecer las expresiones que no tienen llegada a los grandes medios y garantizar el acceso a todos los ciudadanos.

Las provincias como guardianas del acervo local

Ante el desfinanciamiento nacional surge la necesidad de que los estados provinciales, Córdoba en particular, se erijan en guardianes del acervo cultural. Reartes reconoce que esta provincia «sigue siendo un epicentro cultural de la Argentina que logró sostener sus instituciones a pesar de los recortes nacionales».

Sin embargo, advierte sobre una ruptura en la red del interior que debe ser reparada urgentemente. La propuesta de SurLab coincide con la visión de que las provincias deben convocar al sector privado, lo que no significa delegar su gestión de la cultura sino sustentar bienes culturales que sirvan de escudo ante el bombardeo de información de plataformas internacionales.

«Aspiro a que la gente de los sectores más populares pueda acceder a los grandes museos y teatros tal como yo lo hice, viniendo de una familia humilde», relata Marcela, quien llegó a dirigir el Teatro del Libertador San Martín. Desde esta redacción coincidimos y entendemos que fortalecer la identidad local es la única forma de ofrecer a los jóvenes un sentido de pertenencia y una construcción de sentido propia.

Como músico en un quirófano

Reartes es crítica con la forma en que se diseñaron las políticas públicas en los últimos años. Señala una alarmante falta de perfiles técnicos especializados en las áreas de cultura de los distintos niveles de gobierno. «Es como si a mí me pusieran en el Hospital San Roque a diseñar una política de salud», compara para graficar la improvisación que percibe.

Esta improvisación se traduce en lo que denomina «política de eventos» constituída por programas que se arman dos semanas antes de fechas clave como el Día del Niño, una fiesta patria o una efeméride popular, sin un concepto detrás que apunte a la cohesión social.

Para SurLab, indica, la solución radica en el diseño de políticas basadas en evidencia científica y datos reales que conectan a la academia con la gestión pública. Es necesario, según la gestora, «sentarnos a pensar qué organigramas y programas queremos para el futuro, incorporando las nuevas tecnologías que hace veinte años no nos atravesaban».

Lectura Recomendada

SurLab: Innovación para fortalecer la democracia

El laboratorio «dedicado a la generación de conocimiento estratégico e innovación pública», según se autodefine en su sitio web, nació formalmente en abril de este año como una organización no gubernamental que funciona como un think tank multidisciplinario. Su equipo combina académicos de las ciencias sociales, políticas y económicas con profesionales de amplia trayectoria en la gestión pública y privada

Tiene como misión el achicamiento de la brecha entre el conocimiento técnico y la implementación de políticas de gobierno, a través de ejes que van desde la sustentabilidad y el urbanismo hasta la niñez y la cultura, buscando modernizar la gestión estatal.

Marcela Reartes asumió la presidencia de SurLab convencida de que «apostar a la formación y la investigación y potenciar a la gente joven, ayuda a fortalecer la democracia». La organización elabora policy papers y proyectos de ley a la vez que desarrolla experiencias piloto a pequeña escala para testear soluciones antes de masificarlas.

#CuestionarElSilencio: dejar de ser espectadores

En ese contexto impulsan «Cuestionar el silencio«, una encuesta que ya está circulando entre personas vinculadas a la cultura, como primer paso para romper lo que Reartes describe como un sector «un poco quieto». El objetivo de #CuestionarElSilencio es recolectar datos objetivos que permitan reflexionar sobre el estado actual de nuestras políticas culturales y proponer mejoras que surjan de la construcción colectiva.

La consulta es anónima, colaborativa y está abierta a toda la ciudadanía. Desde SurLab, invitan a participar activamente para que la cultura deje de ser vista como una variable de ajuste y recupere su lugar como motor de transformación social.

¿Cómo participar de la encuesta #CuestionarElSilencio? Quienes estén interesados pueden ingresar a este enlace y completar el formulario.

Es momento de defender la cultura con datos, participación y un debate que esté a la altura de los desafíos que el siglo XXI impone a nuestra identidad local. «Lo cultural no es solamente entretenimiento; puede cambiar la vida de las personas y mejorarla», concluye Marcela Reartes.

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