Según el reciente estudio internacional «Los Mundos del Periodismo», desarrollado por el Centro Knight para el periodismo en las Américas, nuestro país se destaca por ser el que posee la mayor cantidad de medios por habitante en la región.
Sin embargo, detrás de esta aparente abundancia de voces se esconde una realidad que desde esta agencia de cultura y comunicación conocemos de cerca: el ejercicio del oficio hoy se realiza, mayoritariamente, sin una red de contención sólida.
Esta abundancia de cabeceras no se traduce necesariamente en una mayor estabilidad para quienes las sostienen y comparado con los países vecinos la brecha es evidente. Mientras Chile se posiciona como el referente con el mayor número de contratos permanentes (donde solo entre el 23 y el 29 por ciento carece de ellos), Argentina se desliza hacia la fragilidad de países con niveles de inseguridad contractual superiores al 50%, cercanos a Bolivia (61%) o Ecuador (58%).
La paradoja del «cuentapropismo» en el periodismo
A pesar de la vasta oferta de medios, las condiciones laborales giraron hacia una precariedad estructural. Los datos son elocuentes: más de la mitad de los periodistas en Argentina carece de un contrato a tiempo completo (54% de hombres y 58% de mujeres).
Esta falta de estabilidad convirtió al pluriempleo en una estrategia de supervivencia casi obligatoria; de hecho, solo el 49% de los profesionales declara que el periodismo es su única fuente de ingresos.
La precariedad impacta directamente en la fisonomía de nuestro ecosistema digital. En naciones como Venezuela o El Salvador los medios nativos digitales florecieron como el principal refugio para el periodismo independiente, revelando que cubren alrededor del 35% de la ocupación en ambos países.
En Argentina, en tanto, este sector sólo emplea al 11% de los profesionales, evidenciando una resistencia de las estructuras tradicionales. El escenario configura un modelo de periodismo «cuentapropista», donde el trabajador suele hacerse cargo de sus propios recursos y de la producción integral de sus espacios.
Como señala el periodista José Crettaz en las fuentes consultadas, el sector sobrevive muchas veces gracias a subsidios invisibles de los propios periodistas que transfieren recursos de otros empleos para sostener sus proyectos, o el aporte político de la publicidad oficial.
Autonomía ética frente a la dependencia económica
Uno de los hallazgos más reveladores para la realidad argentina es la alta dependencia del financiamiento estatal. La pauta de gobierno, lejos de ser un mero recurso publicitario, funciona frecuentemente como un subsidio que compromete la autonomía financiera de las redacciones y facilita la polarización de la información.
Curiosamente, frente a esta fragilidad económica el periodista argentino se aferra a su brújula personal. Ante la falta de manuales de estilo o marcos éticos institucionales, el 71% de los encuestados afirma guiarse por su propia ética profesional para orientar su labor.
Existe, además, una percepción de autonomía individual donde el 61% siente que tiene libertad para seleccionar sus historias, aunque la cifra cae estrepitosamente cuando se analiza la libertad dentro de la estructura jerárquica de los medios.
Salud mental y agresiones. El costo invisible
Si bien Argentina aún no presenta los niveles de riesgo físico extremo de otros países de América Latina, la violencia se desplazó hacia el terreno de lo verbal y lo psicológico. La agresión más frecuente es la descalificación personal y los insultos (reportada por un 58%), seguida del cuestionamiento a la moralidad del profesional.
La hostilidad y la inestabilidad financiera tienen un impacto directo en la salud mental. Casi el 70% de los periodistas argentinos manifiesta una preocupación constante por su bienestar emocional. En este contexto, la red de seguridad más confiable no son las instituciones ni el Estado, sino los propios colegas, principal apoyo ante los ataques (78%).

Hacia un nuevo modelo de sostenibilidad
Desde Cultura Caníbal, entendemos que la precariedad no es sólo un problema de salarios sino una amenaza directa a la calidad democrática. La necesidad de reinventar modelos de negocio que no dependan exclusivamente del subsidio político es el gran desafío de nuestra era.
Sólo a través de la innovación y la búsqueda de una sustentabilidad genuina podremos garantizar que «la mejor profesión del mundo» — tal como lo gritara a viva voz el premio Nobel Gabriel García Márquez en una apertura de Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa —, siga siendo un pilar de vigilancia y creatividad en nuestra sociedad.
El ecosistema digital: muchos emprendimientos, poca estabilidad
Argentina destaca en la región por la proliferación masiva de pequeños emprendimientos digitales. Sin embargo, existe una brecha marcada entre la cantidad de medios y su capacidad de sostener puestos de trabajo profesionales, con los siguientes parámetros:
- Representación profesional. Sólo uno de cada diez periodistas considerados «profesionales» (aquellos cuyo ingreso principal proviene del periodismo) trabaja en medios nativos digitales.
- Trabajo periférico y precario. La mayoría de quienes integran estas redacciones operan bajo lo que el estudio denomina «periodismo periférico». Para muchos, el medio digital es una actividad accesoria o precaria que no logra consolidarse como su fuente principal de sustento.
- Refugio para nuevos perfiles. Estos espacios surgen como la principal alternativa para jóvenes y mujeres que no encuentran lugar en un sistema de medios tradicionales en constante retracción.
La urgencia del periodismo digital
La supervivencia de los medios digitales nativos en Argentina está ligada a la búsqueda desesperada de financiamiento alternativo, ante la crisis del modelo publicitario tradicional, reflejada en los datos que se detallan:
- Dependencia de subsidios externos. Argentina es el país de la región con mayor participación en programas de apoyo como el Google News Initiative, con 230 organizaciones involucradas. El 90% son pequeñas salas de redacción con menos de 26 periodistas que luchan por seguir prestando servicios a su comunidad.
- El riesgo del subsidio político. Al no contar con modelos de pago por suscripción sólidos —debido a la baja confianza de la audiencia en las noticias —, muchos de estos nuevos emprendimientos terminan dependiendo de la publicidad oficial. Esta dependencia funciona como un «subsidio informativo» que, si bien permite la subsistencia, a menudo debilita las garantías de autonomía y facilita la politización de la información.

En el contexto de Cultura Caníbal, es vital señalar que los medios digitales en Argentina no son sólo una innovación tecnológica, sino una estrategia de resistencia de periodistas que intentan mantener su independencia frente a la concentración de los grandes grupos mediáticos.
No obstante, sin una red de contención institucional y modelos de negocio que trasciendan la pauta política, este sector corre el riesgo de permanecer en la periferia de la sostenibilidad económica.
El estudio completo se puede consultar aquí
COMUNIDAD CANÍBAL
Si te resultó interesante nuestro trabajo, apoyá el periodismo independiente uniéndote a nuestra comunidad


