Comunidad Fusa volvió a ponerse en marcha durante 2026 con una plataforma reconstruida, aplicaciones nativas para Android y iPhone y nuevas herramientas para descubrir música independiente. El proyecto conserva un archivo de diez mil canciones y busca recuperar el flujo de bandas, oyentes y propuestas que le dieron sentido desde sus comienzos.
La iniciativa nació alrededor de 2010 por impulso de Matías Zamorano y un grupo integrado por amigos, periodistas, personas vinculadas a los recitales y programadores. Sobre el final de la década el proyecto quedó en stand-by aunque su archivo musical permaneció disponible.
Ahora, Zamorano decidió relanzarlo y actualizarlo con herramientas de inteligencia artificial aplicadas al desarrollo. La nueva versión mantiene la base de datos original, incorpora aplicaciones para Android y iPhone, suma un mapa de bandas y una sección de fechas, y conserva funciones como las listas personalizadas y las sugerencias musicales.
Comunidad Fusa
Mientras leés esta nota podés escuchar la lista de canciones Nunca Escuchadas
El under en lo más alto
“Empezamos allá por 2010, hace 16 años”, cuenta Zamorano. El proyecto llegó a reunir a diez personas con tareas periodísticas, de programación, seguimiento de recitales y una atención permanente sobre la escena independiente.
El tiempo, sin embargo, modificó aquella estructura porque «pasaron cosas» y la plataforma que buscaba poner el under en lo más alto, dejó de actualizarse. Sin embargo, en esos años donde todos dedicaron su tiempo a otros emprendimientos, para Zamorano “Fusa (acrónimo de Fusión de Artistas) siempre estuvo presente. Más o menos por 2020 me fui quedando solo pero siguiendo con el proyecto porque soy muy fanático del under”.
Después intentó reorganizar el trabajo con una nueva convocatoria «pero no funcionó». Así, Comunidad Fusa «entró a hibernar. Estuvo unos años quieta, online, pero con tecnología de 2010”, resume. Durante ese período, la base de datos y las canciones continuaron allí como registro de una escena musical que cambió, creció o se achicó.
El año pasado, Zamorano volvió a tomar impulso con la idea de conservar el archivo aplicando tecnología actual, “para que siga viva como una foto de lo que fue el under en algún momento.
Renacer de las cenizas
“Con la llegada fuerte de la IA, desarrollar no es tan difícil y es bastante rápido”, afirma Zamorano en esta etapa que encara en soledad.
La decisión de retomar el proyecto no responde solamente a una posibilidad técnica. “Decidí relanzar Comunidad Fusa porque sigo creyendo en la música independiente en Argentina, porque sigo queriendo este proyecto y porque me estaban dejando de llegar bandas nuevas, básicamente me faltaba Fusa, no hay otra plataforma igual”, dice.
“Es bastante moderna y era moderna hace 15 años», reflexiona y muestra su gratitud con esa idea porque «de alguna manera la estábamos viendo para adelante, para dónde iba la cosa”. Como en todo objeto de modernidad no pueden faltar las aplicaciones nativas para celulares, «que funcionan hasta en el auto con Google Car y con el Car del iPhone«.
Casi noventa bandas o proyectos de la provincia de Córdoba integran hoy la base de Comunidad Fusa
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Una memoria de las escenas
En cualquier archivo musical la permanencia de una canción puede superar la trayectoria de quienes la crearon. Comunidad Fusa conserva material de artistas que dejaron de tocar, se disolvieron o ya no tienen presencia en otras plataformas.
“Hay muchas que ya no existen pero la música queda para siempre”, afirma Zamorano, demostrando que el archivo funciona como una forma de conservar escenas y recorridos. Sin embargo, otros proyectos permanecieron activos, crecieron y dejaron atrás los espacios pequeños en los que comenzaron, entonces la plataforma reúne esos momentos diferentes sin ordenarlos necesariamente según el tamaño actual de cada proyecto.
En esa idea se relaciona la historia de la plataforma con la memoria que conserva. La nueva versión nace con aproximadamente diez mil canciones pertenecientes al under de la década pasada. El desafío ahora «es llegar a bandas nuevas así se vuelve a poblar”.
Caminos estrechos en nodos gruesos
En la charla con Cultura Caníbal, el desarrollador coincide que las app masivas ampliaron el acceso pero concentraron la escucha en determinados artistas y recorridos. En su lectura, los sistemas de recomendación suelen reforzar aquello que ya tienen mayor circulación.
“Cuando empezamos con Comunidad Fusa ya pensaba que Spotify, Youtube y esas aplicaciones son mutaciones de las grandes compañías y por más que parezcan peer-to-peer siempre se escucha lo mismo”, sostiene.
El problema, plantea, aparece cuando los algoritmos convierten los hábitos de escucha en caminos cada vez más estrechos aunque «después el algoritmo se vuelve contradictorio porque hace un nodo tan grueso que es difícil llegar a las otras bandas, siempre vas a terminar iterando por las mismas». Se usa la información de su escucha para recomendar lo mismo a los otros usuarios.
Dejar que la música abra el camino
“Si vas al Top 10 o al Top 100 siempre se escucha lo mismo, es lo que pasaba en las radios pero ahora a nivel mundial”, afirma Matías Zamorano. Frente a esa lógica, Comunidad Fusa intenta conservar una zona de incertidumbre.
La idea, según explica, es que «ninguna banda pueda comprar o nosotros podamos poner una por arriba de las otras sino que la misma comunidad lo haga, escuchando».
“Hice mucho laburo para que no se formen nodos tan gruesos y el algoritmo te termine llevando por ahí”, reitera sosteniendo que la plataforma propone listas automáticas, selecciones por género y recorridos de descubrimiento que no dependen de una posición comprada.
Acceso gratuito
El acceso a las obras musicales es absolutamente gratuito tanto para artistas como para oyentes o usuarios en general, bajo una política de intercambios sin fines de lucro para ninguna de las partes, suscripción ni publicidad, sin excepciones. Este planteo existente desde el nacimiento de la comunidad puede generar controversias por el debate siempre presente del trabajo no remunerado de los artistas.
Si bien anteriormente hubo intentos de lograr financiación para el progreso de la plataforma, bajo la premisa de que no tener un fin de lucro no significa no ser autosustentable, Zamorano reconoce que “económicamente Fusa nunca fue un proyecto interesante”.
En el historial de reproducciones de Comunidad Fusa soy el segundo que más escucha. Hay un canadiense que me ganó, porque estuvo muchos años utilizando la plataforma desde allá. Hace poco murió, lamentablemente no lo conocí pero teníamos amigos en común
Matías Zamorano
Más allá de todo y para futuras etapas, si el flujo de bandas y escuchas se sostiene, imagina alternativas para generar retribuciones a las bandas a través de mecenazgos, venta de entradas a conciertos directamente en la plataforma e incluso un modelo de negocios más exitoso conocido por muchos pero reconocido por pocos.
“Me gustaría uno tipo OnlyFans, donde una persona pueda aportar mensualmente un dinero para la banda; que la financiación sea colectiva y constante. Un OnlyFans pero sin porno”, plantea.
Volver a descubrir
Como cualquier empresa basada en la digitalidad, el funcionamiento se apoya en la observación de sus propios datos. Minuciosamente trackea las canciones que se incorporan, las reproducciones de la web y las aplicaciones, los votos del ranking y la cantidad de usuarios nuevos.
La plataforma busca esquivar las funciones de los grandes servicios musicales y ofrecer una alternativa para quienes todavía quieren perderse entre canciones.
“Argentina es un foco de cultura musical que no tiene otro país en el mundo, ni hay un rock como el nuestro. Quiero aportar más difusión y una plataforma tecnológica digna para que además de tener instalado en el celular youtube y spotify puedas tener Fusa. Así, cuando tengas ganas de escuchar cosas nuevas le das play a una de las listas y te vas escuchando esa música”, concluye.
Con una base de datos que mira hacia atrás y una estructura preparada para recibir lo que todavía no conoce, Comunidad Fusa vuelve para abrir una puerta lateral en el mapa de la música independiente.