Especial Jorge Cafrune. «No tengo miedo, soy hombre libre»

Gustavo Ceriani Brizzi

Gustavo Ceriani Brizzi

Periodista - Gestor Cultural Integrante del colectivo Cultura Caníbal @guticeriani
En Cultura Caníbal recuperamos la historia poco contada de Jorge Cafrune, uno de los grandes difusores y cantores del Folklore Argentino

El 31 de enero se cumplieron 48 años de la muerte del cantor trashumante que puso voz al Payador Perseguido y a Martín Fierro y escaleras a Mercedes Sosa y José Larralde, entre otros, para que subieran al escenario de los consagrados.

Este año cumpliría 89 pero su vida fue truncada a los 40 cuando llevaba más de la mitad cantando para el pueblo. Suficientes aunque no demasiados para una figura que con el sólo propósito de recorrer caminos, conocer personas y cantar, se convirtió en uno de los mayores difusores de la Música Popular Argentina en el mundo.

En términos futbolísticos, uno de los deportes que le gustaba ver y jugar, se podría decir que Jorge Cafrune es uno de los cinco grandes. Queremos recordarlo con historias, anécdotas y declaraciones que se fueron perdiendo con el paso del tiempo, en esta extensísima nota de Cultura Caníbal. Los lectores quedan advertidos.

De nuevo estoy de vuelta

La historia de su vida contada y replicada tantas veces en clave de crónica —y que aquí repasaremos una vez más— recorta con cierta injusticia su biografía que va más allá de una reseña de actividades realizadas, lugares donde cantó, repertorio y discos grabados. Queremos acercar un poco de justicia agregando páginas, recopilando sus palabras, enseñanzas y andanzas que, si bien están publicadas, no fueron lo suficientemente difundidas.

Lo que todos sabemos. Jorge Cafrune nació en la finca «La Matilde» en El Sunchal, Jujuy, en el seno de una familia de origen Sirio Libanés; estudió en la capital jujeña y se mudó a Salta para trabajar en el Bar Madrid, propiedad de su tío; fundó Las Voces del Huayra, se fue y volvió para fundar Los Cantores del Alba y se volvió a ir; llegó a Cosquín, revolucionó el festival, presentó a Mercedes Sosa sin permiso de la Comisión e hizo famosa la Zamba de mi Esperanza.

Vivió y triunfó en Europa; volvió para cantar en Cosquín bajo la atenta mirada de la dictadura, se envalentonó con El orejano y murió a los pocos días en un extraño accidente en la ruta cuando cabalgaba para llevar tierra de Boulogne-sur-Mer a Yapeyú, en el bicentenario del nacimiento del Libertador Don José de San Martín. Parece un montón para cuatro décadas, pero para la historia de Jorge Cafrune es poquísimo, aún hay mucho más.

Genealogía y genética

Lo que no conocemos tanto. El Turco Jorge Antonio Cafrune Herrera es hijo de José Jorge y Matilde, nieto de Jorge y hermano de José. Fue esposo de Marcelina y de Lourdes y es el padre de Yamila, Victoria, Zorayda Delfina, Eva Encarnación, Juan Facundo y Macarena.

Medía 1.77 metros y calzaba 41. Quienes saben de fútbol dicen que con esa altura y ese calzado debe haber tenido buena pegada, aunque no hay registros.

Hombre de mucha lectura, cuerpo atlético y opiniones formadas sin traicionar nunca sus ideas, desviar su búsqueda de cantor del pueblo o abandonar su anhelo de «dar la vuelta al mundo llevando nuestro canto».

El Deporte y el hombre… de campo

Él mismo contó que le gustaba mucho el deporte, tanto que en el secundario «se me abrió un mundo nuevo», según declaró en la revista Folklore en 1965. Practicó fútbol, básquet, natación y atletismo, compitió en lanzamiento de bala y jabalina representando al colegio y hasta probó los saltos ornamentales y el Pato, deporte nacional en desuso. Hay registros fílmicos de su habilidad para la natación.

Dos disciplinas ganaron un lugar especial en el espíritu deportivo del cantor: el boxeo y los autos. Siguió de cerca el pugilismo por su exigencia física y nobleza y, paradojas del destino, fue velado en el estadio de la Federación Argentina de Box, una de las pocas salas que podrían albergar las multitudes que llegaban a despedirlo, muchos de ellos montados a caballo.

Tuercas y herraduras

Detrás del poncho y la guitarra, Jorge Cafrune ocultaba un fanatismo ‘tuerca’ que lo llevó a comprarle un Ford Falcon Angostado que no había llegado a debutar en competiciones oficiales, a los hermanos Emiliozzi, leyendas olavarrienses del Turismo Carretera. Aunque era un ícono del criollismo, no ocultaba su debilidad por la potencia mecánica y solía acelerar el vehículo en circuitos privados.

Por otra parte, los caballos lo acompañaron prácticamente desde su nacimiento y tanto fueron una extensión de su cuerpo, que la muerte lo encontró cabalgando. Su primer accidente lo tuvo a los dos años, cuando su padre lo llevó a pasear y el caballo detuvo su marcha abruptamente, tirándolo al suelo, aunque afortunadamente no sufrió heridas.

Miguel Royo, hijo de uno de sus mejores amigos en Salta, cuenta en el documental «Cafrune», de Julián Giulianelli, que el cortejo fúnebre era acompañado por un caballo ensillado que llevaba la guitarra. Al bajar el féretro en el cementerio, el animal comenzó a relinchar y «encabritarse», como despidiendo al compañero de ruta.

Mercedes Sosa y Jorge Cafrune (con su hija Yamila en brazos), en el Festival de Cosquín

Cosquín te llama

Es sabido que Jorge Cafrune fue quien aceleró el encuentro de Mercedes Sosa con el público. Decimos aceleró porque con el talento de la tucumana, era cuestión de tiempo que la escuchen y la ovacionen, pero la importancia del gesto, el timing, el simbolismo y la elección de palabras del jujeño para presentarla, le dan la verdadera relevancia al suceso.

Eran otros cosquines, sin tanta rigidez en la programación y con varias actuaciones de cada artista en la misma o distintas noches y en el medio recorrían las peñas para seguir guitarreando. De hecho, el propio Cafrune debuta fuera de programa, invitado por el Presidente de la Comisión Municipal de Folklore.

Esto provocaba que los guitarreros y cantores se quedaran en el pueblo durante todo el festival, compartiendo con el público en las calles.

(En la foto, Jorge Cafrune con Fabián Matus, hijo de Mercedes Sosa. Del archivo personal de Matus)

Había que acompañar

En ese trajín el turco presentó en diferentes ediciones a los entonces desconocidos José Larralde, el Soldado Chamamé. el bandoneonista Isaco Abitbol, “el patriarca del chamamé”, y al cantor salteño Marcos Tames, compositor de La Cerrillana. El primer romance con el festival se rompió cuando no lo dejaron subir con Marito (Mario Perrotta) por ser menor de edad.

Está información con detalle ampliado de cada presentación es consignada en el libro Había que cantar, que escriben Santiago Giordano y Alejandro Mareco en 2010, por encargo de la comisión organizadora del festival.

Cafrune en el medio

Siempre se mostró auténtico, sin vestigios de esconder nada. Entendió que para llegar con su canto a todas partes debía aprovechar el alcance de los medios de comunicación y supo jugar el papel de entrevistado con esa misma transparencia.

Sus respuestas eran concisas, elaboradas y consecuentes , sin fisuras en su discurso de hombre de campo, artista (aunque prefería ser llamado cantor), y conocedor del folklore.

Los medios de Argentina primero y de otros países más tarde, detectaron esa autenticidad, el reconocimiento del público y los pensamientos de un hombre «de avanzada» que opinaba, por ejemplo, que «el casamiento no es una posesión, sino un convenio de vivencias».

Repasemos entonces qué dijo la prensa nacional e internacional de Jorge Cafrune y qué dijo él en la prensa, a lo largo de su carrera.

Como zambita andariega, viene llegando

La Revista Folklore que a lo largo de sus 20 años de existencia se fue constituyendo como la mayor referencia de la música nativa, da cuenta de la presencia del cantor norteño en 1962, cuando titula «Jorge Cafrune viene llegando», una nota sobre su participación en el Festival de Cosquín. Tan sólo tres años después no dudan en mentarlo como «el Rey del Folklore, andariego y popularísimo».

Entre una y otra edición, destacan opiniones y anécdotas de su propia boca. Cuando le pidieron opinión sobre el «folklore moderno», respondió que «toda expresión que tenga como raíz nuestro viejo canto es necesaria y merece ser tenida en cuenta».

En 1964, en un artículo íntegramente referido al simbolismo de su barba y las similitudes con Güemes, Martín Fierro, los soldados de la patria y los caudillos que admira, cuenta que en Santana Do Livramento la policía brasileña lo demoró porque tenía aspecto de subversivo. «Me detuvieron, pues, y también a Los Olimareños, que estaban conmigo. Después de la minuciosa revisación le dije al oficial: —¿Ha visto que no había nada? —»Sí —me contestó—, pero ¡voce tem barba moito peligrosa!

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Un orejano por el mundo

La prensa internacional también le dedicó tinta y palabras en oportunidad de sus visitas o actuaciones. Fue entrevistado por figuras de la talla de Raffaella Carrá en la televisión española, que nos dejó un simpático intercambio de halagos.

(Cafrune) —Conocemos y tenemos gran influencia de la gente italiana en nuestro país. (Raffaella) —Y de la española también. —Por supuesto. —Es un trío bonito ¿no? España, Italia y Argentina. —La bonita eres tú.

Tras su muerte, el Jornal do Brasil del 2 de febrero del ´78 publicó que «Cafrune era considerado un autentico embajador de la música popular argentina en toda Europa y América Latina». El diario El Tiempo de Bogotá, en 1985 pregunta «¿Asesinaron a Cafrune?», informando que Rafael Paino, uno de los fundadores de la Triple A, «dijo hoy que está convencido que el famoso cantante argentino fue asesinado» por orden de López Rega, quien «tres años antes dijo ´este turco me tiene cansado con sus canciones de protesta´».

Finalmente y sólo como botón de muestra, Emma Clares de la Revista Telva de España, en 1972, lo describe como un «hombre de humanidad desbordante, que habla de corazón, interesándose por cada pregunta (…) que vive con intensidad y sabe buscar lo positivo de las cosas. Con Jorge Cafrune se podría estar conversando horas y horas, porque tiene muchas cosas que decir», concluye.

Vive lo que canta

La Opinión, el diario de habla hispana más importante de Estados Unidos, destacó «su indiscutible dominio del paisaje nativo, de las expresiones de los hombres y mujeres de la bravía tierra norteña, además de sus conocimientos sociohistóricos, (que) hacen de Cafrune un extraordinario artista».

«En su anterior visita a Los Ángeles —escribe el periodista—, recibió el Diploma de Honor que lo acredita como miembro permanente de la Hermandad Hernandiana en pro de una honesta y capacitada obra de difusión cultural».

Sigue: «a su natural sencillez, don de gentes y afán de promover el auténtico nativismo argentino, se debe el éxito que lo acompaña. Le pedimos, opoгtunamente, que se autodefiniera. Entonces con orgullosa humildad nos dijo: ´Soy cantor y guitarrero. Cantor y recitador de las cosas y motivos del pueblo por que de él viene toda la fuerza y riqueza de nuestro folklore´. Es todo un caballero que vive lo que canta y siente lo que dice», finaliza el artículo.

Chúcaro y libre

Pensador y estudioso del género musical, Jorge Cafrune siempre tuvo elogios para los poetas y compositores que alimentaron sus repertorios, a la vez que dejó reflexiones considerables en las publicaciones de la época, de gran tirada y llegada al público masivo, no necesariamente folklorero.

En tal sentido, declaró a la revista Folklore que la obra que más le gustó interpretar fue «El Chacho, vida y muerte de un caudillo», producida artísticamente por el poeta Leon Benarós. «Estoy orgulloso de que, en mi juventud que no alcanza los 31 años, hayan escrito especialmente para mi, pensando en mi voz y en las características de mi interpretación, hombres como Carlos Guastavino. Eduardo Falú, Adolfo Abalos, León Benaros y los jóvenes Carlos Di Fulvio y Ramón Navarro. Me siento muy honrado por haber sido elegido como intérprete para una obra de tanta calidad en la que tengo plena fe», sostuvo.

En otro orden, en la revista Gente de febrero de 1974, con motivo de su regreso a Argentina declaró que «un cantante tiene que cumplir ciertas premisas. Primero, el respeto a la gente, segundo un gran conocimiento de la obra de los poetas y músicos de su país (…) y lo más importante, posponer el ego. Saber y tomar conciencia de que antes que él está el músico, el poeta y el paisaje».

Pilchas gauchas

En el viejo continente hubo críticas y reproches por andar «disfrazado de gaucho». Antes de empezar cada actuación «explico que no todos en Argentina se visten así y que yo llevo esta ropa porque soy hombre de campo. He tenido charlas con los universitarios que han dejado un saldo positivo porque, aunque no muchos lo sepan, también soy conocedor de toda nuestra literatura y no por eso me voy a estar sacándome fotos con un montón de libros bajo el brazo».

Sobre la discusión del nuevo cancionero del folklore, que cada tanto aparece en el ambiente, consideró que no había tal nuevo cancionero, «Fijate vos que todos estos que se etiquetan bajo ese rótulo andan por ahí cantando cosas de don Atahualpa Yupanqui, y que yo sepa este chango no es muy nuevo», dijo.

«Vivo diferente pero no te vas a creer que ando parando en los mejores hoteles y esas cosas. No, yo me compré una camioneta que es una casa rodante y ahí vivo, recorro todos los lugares que me gustan y media hora antes de cada actuación estaciono frente al teatro, me bajo con la guitarra en la mano y le meto derechito al escenario», finalizó, no sin antes prometer que aprenderá idiomas para poder conectar con el público de otros países como Francia o Suecia, y teatro para dedicar algunas horas a la actuación.

Cafrune, Martín Fierro y Perón

Extraordinarios y peligrosos

Juan Domingo Perón recibió a Cafrune, declarado abiertamente peronista, en Puerta de Hierro. Por gestión de su amigo Jorge Antonio, quien atendía la agenda del presidente exiliado, concertó la cita. Llegó puntual y muy nervioso, con un paquete de discos para regalarle. Perón los recibió con buen gesto, aunque avisó que ya los tenía a todos.

«Evidentemente es un hombre extraordinario, como si se juntasen en él cien Martin Fierros», declaró Cafrune en presencia de sus amigos que se reunieron esa misma noche, asado mediante, para escuchar los detalles del encuentro, a la vez que consideró que «Ha sido un gran honor el que me haya recibido, también es una gran alegría»,

En la residencia estaban también su esposa María Estela Martínez y su secretario José López Rega, quien luego habría dicho: “Cafrune con su guitarra es más peligroso que un ejército armado”. Estas declaraciones son las que luego levantaron sospechas sobre si fue la Triple A, que comandaba «el brujo», quienes ejecutaron el operativo para matar al artista.

Aunque nunca se haya esclarecido y tengan idéntico peso las sospechas de un atentado como los indicios de que fue un accidente, nuevamente el plano simbólico del peso del artista prevalece por sobre la verosimilitud.

La cultura del pueblo

La prestigiosa revista Primera Plana habló con el cantor luego de su encuentro con Perón, titulando el artículo «¿Quién le teme a Cafrune? Desde Madrid y en conversación con el enviado especial, Martín Almafuerte, «el turco peligroso» dejó algunas reflexiones sobre el cónclave, el peronismo y la cultura popular, que transcribimos como cierre de esta extensísima —te lo advertimos— publicación.

—¿Sirve la canción popular para plasmar una cultura nacional de liberación?
—¿Qué si sirve? Por algo las empresas comerciales tratan por todos los medios de romper la obra (…) de un puñado de cantores y poetas entre los que me incluyo, aunque modestamente. Hay mucho cipayismo y demasiadas promociones desleales.

—Definime al canto popular
—Para que exista canción popular, del pueblo, es necesario producir la fusión «canto más hombre». (…) Me imagino que los liberalotes, en su tiempo, se habrán asombrado del éxito del Martin Fierro. ¡Cómo así, si no era un personaje culto! Pero, ¡ahí está!, Don Martin era expresión del mensaje hombre-tierra y estaba predestinado, por lo tanto, a convertirse en sangre del gauchaje y, lo que es peor, de todo el pueblo argentino.

(…)

—Entonces, ¿a quién vas a convencer de que no sabés por qué se te ponen obstáculos y se te niegan los escenarios más importantes de Buenos Aires?

—¡A eso quería llegar, hermano! Acá estoy actuando nada menos que en un teatro como el «María Guerrero». Allá, en cambio, ¿Cuándo me dieron el «Presidente Alvear»? Ni me lo van a dar mientras manden el odio y los intereses de la anti-Argentina, de los que destruyen la cultura nacional y aprisionan a los que hablan y cantan y escriben en nombre del pueblo.

Jorge Antonio Cafrune Herrera se cansó de repetir frente a los micrófonos que prefería el mote de cantor sobre el de artista. Nosotros nos atrevemos a nominarlo como nuestro Caníbal Cantor.


**La foto de portada es un collage con la tapa y contratapa de un ejemplar del disco «Siempre se vuelve», con canciones censuradas por la dictadura, fotografiado por la Dirección de Museos de la Municipalidad de Córdoba para una muestra sobre música y artistas prohibidos.

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