De a poco vuelve el ritual. A fines de 2020 y ante un panorama negro con el anuncio de la suspensión de la temporada de festivales, Peteco Carabajal recibe una propuesta con tono de salvación: recorrer el país en conciertos reducidos y formato terceto, visitando lugares que no son parte del circuito.
Sin dudar, Peteco acepta y en enero sale a la ruta bajo el nombre “Volver al ritual: gira de los cien pueblos”. Un viaje despojado de parafernalia, con la sencillez de los inicios, enfocado en el repertorio y dando lugar a la mística que cada pueblo le imprima.
Cantante, compositor, multiinstrumentista y autor de las canciones que todos sabemos, Peteco Carabajal es dueño de un lugar indiscutido en el podio de la música popular de este tiempo, conquistado a paso lento pero firme.
Riendas libres con sus hijos
Esa trayectoria de más de treinta años sumada a su flexibilidad y adaptabilidad es lo que hacen posible que el artista gire sin tapujos, como arrancando de nuevo, acompañado de sus hijos Martina Ulrich y Homero Carabajal.
De este modo, presentándose en pequeños escenarios ante cien o doscientas personas, protocolos mediante, habilitan la posibilidad de que suceda la magia en cada encuentro, cosa que a veces las grandes luces y adrenalina de los festivales no permite.
«Está siendo lindo el encuentro con la gente en cada lugar, en espacios adecuados. Nos reciben como héroes. Agradecemos poder encontrarnos de vuelta y tener esa conexión que produce el hecho del arte, de la música, de la voz, de un instrumento. Creo que eso es lo que prevalece cada vez que visitamos un nuevo lugar», dice Peteco Carabajal.
Pasados y futuros
La Gira de los cien pueblos ya recorrió Córdoba, San Luis, Mendoza, Santa Fé, Entre Ríos y Buenos Aires. La agenda va armándose sobre la marcha con pedidos de todo el país, concretando fechas para abril y mayo, con el corazón en la mano y atentos a la situación sanitaria, claro.
Este fin de semana es el momento del desembarco en City Bell, Ciudad de Buenos Aires y Temperley y por más que uno de los escenarios sea en la mítica calle Corrientes, la esencia de esta gira se mantiene: las canciones y la sencillez son el eje del concierto.
Peteco es folklore pero también es rock y la cultura de las urbes que convive con la magia, el hechizo y los misterios de su Santiago del Estero natal. Esos son los ingredientes básicos que lo convierten en ritual.