La escena teatral de Córdoba despide una de sus propuestas narrativas más profundas. La obra «Esmeralda» concluye su ciclo dominical tras un recorrido constante frente a los espectadores locales durante las semanas de agosto.
El impacto transgeneracional de un matrimonio arreglado en la Córdoba de principios del siglo XX tiene consecuencias en la vida de cuatro generaciones de mujeres marcadas por el legado de una joven inmigrante siria. A través de un relato íntimo, el texto expone una consecución de violencia sistémica y la lucha constante por conquistar su propia libertad e identidad.
«Esmeralda es la historia de una mujer joven, menor de edad, que es traída desde Siria para contraer matrimonio con un hombre en el norte cordobés, por un arreglo de dinero entre las familias», explica Marcelo Abeldaño, quien interpreta a uno de los personajes masculinos. En realidad «es una compra pero en acuerdo con el padre», sentencia
Las cosas no salen como estaban previstas (por los hombres) «y comienzan a desencadenarse las historias de su hija, su nieta y su bisnieta. Esmeralda recorre casi 100 años de historia argentina en la piel de cuatro mujeres y su lucha por un lugar más igualitario en la sociedad.

El punto de partida en el norte cordobés
La trama dramática arranca a comienzos del siglo XX en las cercanías del límite provincial. Allí desembarca la joven de 17 años, enviada para contraer matrimonio mediante un acuerdo económico.
Aquel pacto monetario desencadena un entramado complejo y el relato no se detiene en el drama individual del origen. Por el contrario, la pieza extiende su mirada a través del tiempo para encarnar la evolución histórica de las demandas femeninas en la sociedad argentina, desde la reivindicación de María Magdalena hasta las luchas actuales pasando por hitos como el derecho al voto.
El texto une las vivencias de Esmeralda y las herederas de su voz, en una continuidad temporal donde cada generación responde a las opresiones de su contexto. «Es un recorrido por la historia de los derechos de la mujer en Argentina», manifiesta Abeldaño.
Los arquetipos y los anclajes de la memoria
Más que pretender ser una crónica literal Esmeralda utiliza arquetipos sociales para construir una narrativa de ficción con raíces profundas en la realidad. Sus personajes actúan como reflejos de la sociedad, inspirándose en figuras culturales sin replicar vidas específicas de manera biográfica.
Según aclara el actor, «no está inspirada en hechos reales pero algunos personajes tienen una contraparte en el mundo real. En la primera parte que transcurre en el campo, el personaje que actúo es un hombre del Líbano, un tipo de mi edad, casi 50 años, inspirado en personas que existieron; también hay una especie de curandera que se nutre de las mujeres y las parteras del norte que tienen raíces indígenas».
El único vínculo con la historia real es un homenaje deliberado a Graciela Bensadon, víctima de secuestro y desaparición forzada durante la última dictadura cívico-militar. Tal como indica Marcelo Abeldaño, «su nombre se utiliza como una especie de homenaje pero no es en necesariamente su historia».
En última instancia, el teatro revela su propósito de transformar la identidad colectiva y el trauma histórico en una expresión artística simbólica más que documental.
Procesos teatrales y evolución
Desde los ensayos hasta consolidarse ante el público hay un proceso de maduración técnica y narrativa que crece con el transcurrir de las funciones. «Logramos consolidar los movimientos de transición de escenas» dice Marcelo Abeldaño agregando que «era uno de los mayores desafíos al tener que cambiar constantemente el escenario, corriendo el mobiliario, cambiando la escenografía y la en forma dinámica».
El artista revela que «al comienzo tuvimos nuestros trastabillones pero logramos simplificar cosas que en la preparación parecía que iban a funcionar. Se agregaron líneas de texto para amalgamar mejor las escenas y se quitaron elementos o cambios de vestuario que si bien aportaban al efecto visual se hacían difíciles de llevar a cabo sin ralentizar mucho la obra».
«También hay una parte multimedia que se fue ajustando con la devolución los espectadores. sobre desde dónde verla o dónde proyectarla. Entre los cambios hay una escena muy simbólica en la que participaba un solo personaje y ahora son tres», sentencia.
El elenco llega al cierre de su temporada con un espectáculo ajustado en todos sus aspectos técnicos y conceptuales. Como dicen por ahí, la última función siempre es la mejor.
Cierre de temporada y datos de la función
La despedida de Esmeralda marcará el punto final de una propuesta independiente que aporta debate y memoria a la cartelera cultural cordobesa. La obra concluye su ciclo en la atractiva sala ubicada en Avenida Santa Fe 920, en el centro de la ciudad de Córdoba.
Bajo la dirección general de su propia creadora, Nelly Ramos Almada, actúan Cecilia Flores (también codirige), Gisela Gómez, Ani Catalano, Mirta Arévalo, Marcelo Abeldaño y José Manuel Sánchez. Fuera de escena participan Ana Rojo en vestuario, Rocío Fernández Ramos en escenografía y Julie Charlie Juárez en diseño de iluminación y operación de luces y proyecciones. La difusión y redes están a cargo de Priscila Ceballos y la fotógrafa es Susana Pérez.
Quienes deseen presenciar el último acto de Esmeralda pueden adquirir sus entradas en la tienda de Espacio Máscara o por transferencia.
Datos de la presentación:
- Obra: Esmeralda
- Última función: Domingo 30 de agosto, 19:00 horas.
- Lugar: Espacio Máscara (Avenida Santa Fe 920, Córdoba Capital).
- Entradas: Anticipadas $23.000 – En boletería $25.000 – Promoción 2 entradas a $44.000
- Reservas: 3517516807 / Datos para transferencia en @esmeralda.obra
